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El pescado es uno de los alimentos imprescindibles en una dieta equilibrada y sana. Como ocurre con la carne, no todos los animales acuáticos son iguales: saber cómo diferenciar pescado azul y blanco, qué características tienen cada uno de ellos y qué aportan al organismo de los comensales es esencial.

Esta distinción te servirá para lograr que la ingesta sea adecuada a tus necesidades y a sacar el mayor partido a todos los pescados, ya que sus peculiaridades los harán adecuados para un tipo de cocción, un acompañamiento diferente o un método de conservación específicamente pensado para cada pescado.

Te enseñamos cómo distinguir los distintos tipos de peces, qué características tienen cada uno de ellos y, además, los valores nutricionales y el interés gastronómico que poseen, dependiendo de si hablamos de pescado blanco o pescado azul.

¿Cómo distinguirlos?

No es preciso tener grandes conocimientos de la fauna marina para diferenciar entre los dos tipos de pescado existentes: el azul y el blanco. Teniendo en cuenta unas simples características físicas, es posible distinguirlos casi sin problema.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el pescado azul es mucho más graso que el pescado blanco. Esta característica esencial te ayudará a decidir de qué tipo de pez se trata con tan solo un vistazo.

Por un lado, tendrás el pescado azul, que presenta esta tonalidad en la piel exterior. Simplemente observando la zona escamada de estos ejemplares podrás comprobar la existencia de esos brillos azulados que te darán la primera pista sobre su tipología. El pescado blanco, por su parte, no presentará estos reflejos.

Pero hay más: fijarse en la aleta final, la que utiliza el pescado como “timón” y que oficialmente se llama aleta caudal, terminará por confirmar si se trata de pescado azul o de pescado blanco. 

¿Cómo? Gracias a su forma: si la aleta tiene forma de una C, con los extremos afilados y muy arqueada, estarás ante un ejemplar de pescado azul. Todo lo que varíe de esta descripción será considerado pescado blanco, salvo pocas excepciones.

La carne del interior te ofrecerá la última herramienta para hacer una diferenciación sin equívocos: en el caso del pescado blanco o magro, la carne siempre será blanca. El otro tipo de pescados presenta una gran variedad de color en su carne, que puede variar desde del potente naranja de los salmones al granate del atún rojo.

Gracias a todos estos puntos de confirmación es posible diferenciar fácilmente el pescado azul y el blanco. Y, por tanto, elegir cada uno de ellos dependiendo del plato que se desea preparar, el resto de ingredientes, el proceso de cocinado, etc.

Ejemplos de pescado azul: listado

Aunque no lo sepas, seguramente eres una persona que consume pescado azul de manera habitual. Estos son los tipos de pescado graso más presentes en los mercados y en las cocinas de España:

  • Boquerón
  • Bonito del Norte
  • Caballa
  • Atún
  • Arenque
  • Anguila
  • Sardina
  • Salmón
  • Pez espada o emperador
  • Palometa

Características del pescado azul

Como ya he adelantado, el carácter más llamativo —y que debe ser tenido en cuenta— del pescado azul es su alto contenido graso respecto al resto de alimentos de origen marino o fluvial.

La presencia de grasa en el cuerpo de cualquier ejemplar de pescado azul es alta: se sitúa entre el 5 y el 25 % del músculo. Una explicación de esto es que suelen ser ejemplares que viven en aguas muy frías y, por tanto, precisan de esa cantidad de materia grasa para gozar de su hábitat.

Valores nutricionales del pescado azul

Siempre que se habla de que el pescado azul tiene más grasa que el blanco, la mayoría de personas considera directamente que, por este motivo, anguilas, atunes o boquerones son más perjudiciales para la salud que otro tipo de pescados.

Lo cierto es que no tiene por qué ser así. La grasa de este tipo de pescados es saludable y, siempre que se consuma de manera controlada y sin hacer excesos, aporta numerosos beneficios para el organismo de los consumidores.

Uno de ellos es el tan buscado omega-3, esencial para el control del colesterol y para reducir la presencia de los triglicéridos en la sangre.

Además, el pescado azul ayuda a mejorar la salud neurológica y aporta proteínas de alta calidad, que destacan por llevar al organismo todos los aminoácidos esenciales.

Por último, hay que poner en valor la inyección de vitamina A, E, D y B12 que el consumo de estos pescados azules ofrece a quienes los disfrutan.

Ejemplos de pescado blanco: listado

El pescado blanco también está presente en las dietas cotidianas de la mayoría de familias españolas. De fáciles cocciones y con una gran variedad, son ingredientes muy habituales en el recetario de la dieta mediterránea.

  • Bacaladilla
  • Rape
  • Raya
  • Merluza
  • Mero
  • Lenguado
  • Lubina
  • Dorada
  • Cabracho
  • Besugo

Características del pescado blanco

Menos graso que los tipos azules, el pescado blanco no supera el 2 % de grasa. Esta se suele acumular, además, en el hígado de estos animales, lo que hace que la carne sea más ligera a la hora de consumir y que la digestión sea más rápida y agradable.

La ausencia casi total de grasa en estos ejemplares puede estar debida, según indican los estudios biológicos, a sus propias características vitales. Se trata de animales que viajan mucho menos durante su vida, por lo que necesitan un menor aporte graso para aletear.

Valores nutricionales del pescado blanco

¿Qué beneficios desde el punto de vista de la salud aporta el pescado blanco? El primero es que se trata de un alimento muy completo que, además, apenas contiene grasa. Sí que contienen, sin embargo, numerosos aminoácidos esenciales y minerales como el fósforo, el yodo, el calcio o el hierro.

Es un alimento con pocas calorías, lo que lo convierte en la elección perfecta en caso de dietas y procesos de pérdida de peso. También es una excelente opción cuando hay que cuidar la dieta por una enfermedad, ya que es fácilmente digerible.

Conclusión

Una vez que has aprendido a diferenciar entre pescado azul y pescado blanco, es importante que tengas claro que siempre que la compra sea de calidad y en establecimientos de confianza, ninguno de estos tipos de peces tiene por qué ser perjudicial para el organismo.

Muy al contrario: el consumo tanto de pescado azul como de pescado blanco debe ser habitual e igualar o superar las 4 dosis semanales. Ambos tipos de pescado ayudan a mantener una excelente dieta, a mejorar la salud y a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, obesidad y otro tipo de problemas graves en el día a día.

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