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El pescado, con su textura delicada y su sabor distintivo, es un ingrediente que puede elevar cualquier comida a un festín de alta cocina.

Sin embargo, su preparación encierra secretos y técnicas que, de no ser respetadas, pueden resultar en un plato deslucido o incluso en una experiencia culinaria desafortunada.

Cocinar pescado es un arte que se perfecciona con la práctica y el conocimiento, y es común que tanto cocineros novatos como experimentados caigan en errores que afectan el resultado final de sus platos.

Desde la elección del producto hasta el punto exacto de cocción, pasando por los métodos de preparación y las combinaciones de sabores, repasaremos los errores más habituales que pueden convertir una experiencia potencialmente deliciosa en un naufragio culinario.

No secar bien el pescado

Antes de cocinarlo, el pescado debe secarse bien para que quede bien dorado. El exceso de humedad puede cocer el pescado al vapor en lugar de chamuscar, impidiendo que se forme esa piel deliciosamente crujiente.

Use toallas de papel para dar palmaditas en ambos lados del pescado hasta que estén completamente secos. Este pequeño paso marcará una diferencia significativa en la textura del pescado cocinado.

Cocinar demasiado el pescado

El pescado demasiado cocido puede resultar seco y poco apetitoso. Dado que el pescado se cocina rápidamente y retiene el calor, es esencial retirarlo de la fuente de calor justo antes de que esté hecho a su gusto.

El calor residual seguirá cocinando el pescado a la perfección. Una buena regla general es cocinar el pescado durante 10 minutos por cada pulgada de grosor, dándole la vuelta a mitad de cocción.

Cooking fish

Para una medición precisa, utilice un termómetro de alimentos y busque que el pescado alcance una temperatura interna de 62-70°C.

Utilizar insuficiente aceite o mantequilla

Un error común es no usar suficiente aceite o mantequilla, lo que puede hacer que el pescado se pegue a la sartén y se rompa al darle la vuelta.

Para evitarlo, cubra el fondo de la sartén con una cantidad generosa de aceite o derrita suficiente mantequilla para cubrirlo. La grasa debe estar caliente pero no humeante antes de añadir el pescado.

Esto no sólo evitará que se pegue, sino que también contribuirá a que la corteza quede dorada.

Cocinar a la temperatura equivocada

Encontrar la temperatura adecuada es crucial. Si la temperatura es demasiado alta, el exterior se quemará antes de que se cocine el interior; si es demasiado baja, el pescado soltará humedad a medida que se cocine lentamente, lo que provocará que el exterior quede empapado.

El fuego medio-alto es generalmente mejor para dorar el pescado, mientras que el calor suave es ideal para escalfar u hornear.

No precalentar la sartén

Una sartén precalentada es esencial para conseguir un buen sellado. Coloque la sartén a fuego medio-alto y deje que se caliente antes de añadir el pescado.

Puede comprobar la temperatura añadiendo una gota de agua; si chisporrotea y se evapora inmediatamente, la sartén está lista.

Dar la vuelta al pescado demasiado pronto

La paciencia es clave a la hora de dorar el pescado. Dale tiempo para que se forme una costra y se despegue naturalmente de la superficie de cocción.

Si intenta darle la vuelta y se pega, es que no está listo. Cuando el pescado esté listo para darle la vuelta, se desprende fácilmente de la sartén.

Ignorar las señales de cocción

El pescado está hecho cuando está opaco y se desmenuza fácilmente con un tenedor. Si no está seguro, pruebe suavemente la parte más gruesa del pescado con un tenedor.

Si se desmenuza sin resistencia, está listo. El pescado demasiado hecho se vuelve duro y seco, así que esté atento a las señales visuales de cocción y utilice un termómetro para mayor precisión.

Sazonar demasiado pronto o en exceso

La sal puede eliminar la humedad del pescado, así que es mejor sazonarlo justo antes de cocinarlo. En cuanto a las especias y hierbas, menos es más. Se trata de realzar el sabor natural del pescado, no de enmascararlo.

Seasoning

Unas hierbas delicadas y un chorrito de limón suelen bastar para complementar el sabor del pescado sin abrumarlo.

Elegir el método de cocción incorrecto

El tipo de pescado debe determinar el método de cocción. Los pescados grasos como la caballa o el salmón son robustos y pueden cocinarse a la plancha o a la parrilla.

Los pescados blancos delicados, como el bacalao o el lenguado, se cocinan mejor con métodos rápidos y suaves, como al vapor o escalfados, para conservar su textura tierna.

No comprobar si tiene espinas

Pase siempre los dedos por la carne para palpar si hay espinas y utilice pinzas para retirarlas. Esto es especialmente importante cuando se sirve a niños o invitados.

Las espinas no sólo suponen un peligro de asfixia, sino que también pueden resultar desagradables e interrumpir el disfrute de un plato de pescado bien cocinado.

En resumen, evitar estos errores comunes al cocinar pescado puede marcar la diferencia entre un plato mediocre y una experiencia culinaria memorable. Cada paso es crucial para resaltar los sabores y texturas únicas del pescado.

Recordemos que, con un poco de práctica y atención al detalle, todos podemos disfrutar del delicioso y saludable mundo que nos ofrece la cocina del pescado. Así que la próxima vez que te aventures a preparar un plato marino, ten en cuenta estos consejos y ¡deja que tu creatividad culinaria fluya!